Parques nacionales, un tesoro protegido

Un parque nacional es un tipo de área protegida que goza de especial estatus legal, en la que se obliga a proteger y preservar su flora y fauna.

“La principal misión de un parque nacional es ser reserva genética para el futuro”, comenta el director de la Asociación Panamericana para la Conservación (APPC), Néstor Correa. “Eso significa que los parques nacionales son reservorios de especies de flora y fauna que lo más probable es que vayan desapareciendo a causa de la deforestación, el desarrollo urbano y la expansión de las fronteras agrícolas”.

Ahora bien, los parques nacionales no solamente traen beneficios para las especies que en sus tierras habitan, sino que incluso cumplen un rol fundamental para el equilibrio de nuestro planeta. Los bosques protegidos, por ejemplo, son productores de oxígeno y disminuyen los niveles de dióxido de carbono. Además, regulan el ciclo hídrico; es decir, mantienen la calidad del agua y controlan el caudal de ríos y quebradas.

“Hay mucha gente que vive del bosque (…) que se dedica a la pesca en ríos, y esos ríos se mantienen por bosques que protegen las zonas costeras”, destaca el director de la APPC.

Los parques nacionales son también fundamentales para la investigación científica. “Ha habido varios descubrimientos de especies silvestres que pueden ser utilizadas para la cura de enfermedades”, agrega Correa.

Parques nacionales en Panamá

FOTO: ALEXANDER AROSEMENA. PARQUE NACIONAL COIBA. CARDUMEN DE JUREL A ORILLAS DEL ISLOTE GRANITO DE ORO.

En Panamá, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinap) incluye 15 parques nacionales, 2 bosques protectores, 6 humedales, 2 monumentos naturales, 13 reservas forestales y/o hidrológicas, 8 refugios de vida silvestre, un área de usos múltiples, 2 paisajes protegidos, 2 áreas recreativas y 1 zona de protección hidrológica.

El primer parque nacional declarado en Panamá fue el Parque Natural Altos de Campana (1966), localizado en la provincia de Panamá Oeste. Este espacio protege 4,816 hectáreas de diversidad biológica, y entre otras especies, es hogar de la rana dorada.

Existen dos parques nacionales que fueron declarados por la Unesco como patrimonio de la humanidad.

Con 579 mil hectáreas, el Parque Nacional de Darién es, según este organismo, “nexo natural entre Sudamérica y Centroamérica”. De entre toda la fauna que habita en este territorio, conviven siete especies de mamíferos endémicos y otras cinco especies de aves. También se encuentran 56 especies amenazadas o en peligro de extinción. El Parque Nacional de Darién es también hogar de los grupos indígenas guna, wounaan y emberá.

El segundo parque nacional considerado por la Unesco como patrimonio de la humanidad es isla Coiba. Creado en diciembre de 1991, incluye, además de la isla que le da nombre, 38 islas o islotes menores y sus zonas marinas circundantes. Para la Unesco, el Parque Nacional de la isla de Coiba y su zona especial de protección marina es “un laboratorio natural excepcional para la investigación científica y un nexo ecológico fundamental en el Pacífico tropical”.

Nuestros parques nacionales son también importantes centros turísticos para que locales y extranjeros puedan disfrutar responsablemente de sus paisajes, y también conocer nuestra diversidad biológica.

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