Nuestro ruido está afectando a la naturaleza

Sabemos que la contaminación acústica acarrea problemas de salud para los humanos. Un estudio de la Organización Mundial de la Salud señala que 1,100 millones de personas corren el riesgo de sufrir pérdida de audición debido a esta amenaza.

El medio ambiente no escapa a este problema. Algunos estudios han demostrado que la creciente contaminación acústica que generamos está afectando el equilibrio ecológico en algunas zonas. En mayo de 2017 la revista Science publicó un estudio en el que se demostró que el ruido emitido por las actividades humanas duplicó a los de la naturaleza en distintas zonas protegidas en los Estados Unidos.
El estudio fue conducido en conjunto con la Universidad Estatal de Colorado. El equipo de investigadores escuchó millones de horas en grabaciones, tomadas en 492 sitios naturales de los Estados Unidos, para medir el sonido generado por humanos en zonas protegidas.

¿Cómo afecta al medio ambiente?

Los animales dependen en gran medida de su capacidad auditiva y de los sonidos que emite para la realización de sus actividades diarias.

El estudio de la Universidad de Colorado menciona al zorro rojo, habitual del parque nacional Yellowstone. El ruido les afecta a la hora de cazar, ya que en gran medida dependen de su audición para poder encontrar a sus presas. Otros carnívoros se espantan también por los ruidos repentinos, esto provoca, según señalan, un rompimiento del equilibrio ecológico al verse inflado el número de presas como el venado.

Recientemente, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales reveló un estudio en el cual se demuestra que el ruido de los motores de las embarcaciones está afectando a los delfines nariz de botella en el archipiélago de Bocas del Toro. Según el Smithsonian el ruido afecta la comunicación de los delfines. El auge de embarcaciones dedicadas a la observación de estas especies puede llegar, destacan en un comunicado, a 100 barcos de turismo por hora. Además de afectar sus sistemas de comunicación, las investigadoras han documentado muertes y lesiones por colisión con embarcaciones y entrelazamiento con redes de pesca.

Murciélagos, delfines, cetáceos y algunas aves utilizan la ecolocalización, que consiste en la emisión de sonidos y la interpretación del eco de los objetos a su alrededor, a fin de conocer el entorno. Esta capacidad es afectada por la contaminación acústica.

Incluso las plantas se ven afectadas de forma indirecta. Muchas aves son polinizadoras y dispersoras de semillas. La contaminación acústica hace que las rutas de estas aves se vean afectadas.

¿Qué podemos hacer?

Los investigadores de la Universidad de Colorado y la revista Science proponen el establecimiento de zonas silenciosas en las áreas protegidas. Estos espacios animan a los visitantes a disfrutar tranquilamente de los alrededores de las áreas protegidas.

Otra medida que sugieren es crear corredores de sonido, que consiste en modificar las rutas de los aviones hacia aquellas por donde pasan las carreteras y autopistas, de esta forma se canaliza por una misma zona el ruido y proteges otros espacios.

Nosotros podemos también tomar algunas medidas para reducir la contaminación acústica. Al hacer senderismo evita colocar música en bocinas y así aprovechas también para disfrutar de los sonidos de la naturaleza. Procura no tocar la bocina del vehículo, los motores molestos y el televisor a alto volumen.

¿De qué otras formas crees que podemos disminuir la contaminación acústica? Escríbenos en los comentarios.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *