Una alternativa con beneficios

El paso de una cultura en la que predomina el uso del vehículo particular como sistema de transporte, a una donde se promueva el uso de medios alternativos,

conlleva una serie de retos para gobernantes y ciudadanos, pero que en definitiva trae una serie de beneficios tanto para la salud como para la movilidad en nuestras ciudades.

Según la Comisión Europea, órgano ejecutivo y legislativo de la Unión Europea, promover el ciclismo como una alternativa para traslados cortos contribuye a la salud, reduce los niveles de contaminación sonora, así como las emisiones de contaminantes.

La Comisión Europea publica en su web que reducir en un tercio el uso de vehículos conlleva a disminuciones de  30% en el tráfico, 36% en las emisiones de monóxido de carbono, y  25% menos de contaminación por la combustión vehicular.

Los costos de las bicicletas varían según su tipo de uso y marca. Puedes conseguir modelos usados  en óptimas condiciones que van desde los $150.

Más que un transporte

Bien sea para tus traslados diarios o paseos de fin de semana, el uso de la bicicleta como medio de transporte trae beneficios para nuestra salud física y emocional.

La práctica deportiva tonifica los músculos de las piernas y la zona lumbar del cuerpo.

Ayuda en el funcionamiento de nuestro sistema cardiovascular. Además, acompañado de una buena alimentación, reduce los riesgos de sobrepeso y obesidad.

Con el ejercicio se queman grasas y en consecuencia se disminuyen los niveles de colesterol, cuyo exceso genera enfermedades cardíacas.

Mejora también la salud mental, pues en el proceso se liberan endorfinas que alivian el estrés y te distraen de las preocupaciones diarias.

Justamente, la Organización Mundial de la Salud recomienda formas activas de transporte,  entre ellas  caminar y  montar bicicleta, como maneras de aumentar la actividad física. Según el organismo, las personas que no hacen suficiente ejercicio  presentan un riesgo de mortalidad  entre  20% y  30% superior al de aquellas que son lo suficientemente activas.

El presupuesto familiar también se ve reducido, pues limitar el uso del vehículo automotor en pro de la bicicleta hace que se gaste menos gasolina, estacionamiento, así como mantenimientos anuales del vehículo.

En Panamá

Juventino Quiroz, Movimiento Ciclistas en las Calles de Panamá.

Según datos del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU Habitat), en América Latina, Bogotá es la ciudad que tiene más kilómetros de ciclovías en su infraestructura urbana (392 km); le siguen Río de Janeiro (307 km), Sao Paulo (270 km) y Santiago de Chile (236 km).

El Movimiento Ciclistas en las Calles de Panamá es una de las organizaciones que trabajan en la promoción de este medio de transporte como alternativa. Juventino Quiroz, miembro de esta organización, declaró recientemente al segmento “Yolanda Sandoval Pregunta”, de este diario, sobre el reto de que conductores y ciclistas convivan en las calles:

“Es un trabajo arduo… conlleva mucha comunicación, educación y empatía”.

Para Quiroz, son dos realidades completamente distintas. “El conductor no sabe por qué el ciclista está en la calle y se molesta… el ciclista por otro lado debe entender que también tiene que obedecer las señales de tránsito”.

Recientemente, la Asamblea Nacional aprobó en tercer debate la Ley 329 que establece las normas sobre movilidad del ciclismo urbano en el país.

Esta ley, comenta el dirigente del Movimiento Ciclistas en las Calles de Panamá, obliga a los municipios a replantearse la movilidad de sus ciudades. “Cada municipio tiene que repensar cómo se mueve su gente y darle las facilidades necesarias”.

La ley, asegura Quiroz, también obliga al ciclista a utilizar los elementos de seguridad para su protección en las vías.

Luego de la aprobación de la Asamblea Nacional, queda pendiente de sanción por parte del presidente de la República, Juan Carlos Varela.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *